El pasado miércoles 18 de junio, profesionales de las artes escénicas nos reunimos a la Nau Ivanow para presentar la relatoria de las Jornades Èxit 2024, de la mano de La Plataforma Escénica. El objetivo del encuentro era compartir y debatir las conclusiones de estas jornadas, con la voluntad de recuperar los materiales y los debates generados, y trazar compromisos reales y contextualizados hacia la dignificación y profesionalización del sector.
La discusión partía del informe “Hacia la profesionalización artística: tensiones y retos de los programas de apoyo a la creación de Cataluña“, presentado el noviembre de 2024 por La Plataforma Escénica, y de las aportaciones surgidas a las Jornadas Éxito. En este marco, se puso sobre la mesa una cuestión fundamental: ¿qué define una artista como profesional?
Una pregunta aparentemente sencilla, pero profundamente reveladora dentro de un sector donde la precariedad a menudo impide establecer criterios claros de profesionalización. A pesar de esto, se llegó a un consenso compartido: la definición tiene que ser flexible e inclusiva, no excluyente. Se puede ser artista sin cumplir todos los requisitos establecidos, pero reconocer algunos aporta seguridad y reconocimiento profesional.

La propuesta es que esta definición acontezca un horizonte compartido, especialmente para las instituciones y administraciones, orientando sus programas de apoyo y políticas culturales hacia esta idea de profesionalización.
El encuentro continuó con un espacio propositivo, donde se compartieron seis medidas concretas surgidas del debate colectivo, concebidas como puntos de partida para impulsar cambios estructurales en el sector.
Se puso de manifiesto también la importancia de las productoras y gestoras culturales como figuras clave a la hora de traducir necesidades creativas en condiciones laborales dignas, así como el potencial de las mentorías a medida como fórmula de acompañamiento próximo y especializado.
Dejamos también preguntas abiertas, que pueden dar pie en futuros debates;
También se planteó la necesidad que cada agente del sector se centre en su especialidad: que un festival trabaje la exhibición y la proyección exterior, y un centro de creación, la investigación y el desarrollo artístico; y como esta complementariedad modular podría favorecer un acompañamiento integral y coherente a lo largo de todas las fases del proceso creativo.
La crítica al modelo actual, excesivamente enfocado en la producción y el estreno, abrió la puerta a reivindicar espacios para la investigación y la exhibición, equilibrando el ecosistema cultural y velando por la promoción de circuitos de exhibición muy estructurados; dar espacio a que piezas que puedan salir de procesos de investigación artística y garantizar un recorrido en el ecosistema de la distribución.
Finalmente, desde la Nau se expresó el compromiso de recoger todas estas reflexiones e incorporarlas al proyecto, con voluntad de continuar tejiendo complicidades y promoviendo un cambio estructural desde el diálogo y la práctica compartida.