Nau Ivanow. Espai de residències d’arts escèniques

¿Podemos construir, como sector, un sistema profesionalizador?

Un artículo de Erik Forsberg y Alba Saura-Clares
de La Plataforma Escénica

¿El sistema de apoyo a la creación en artes escénicas de Catalunya asegura la profesionalización? ¿Ofrece las herramientas necesarias para que las artistas desarrollen sus proyectos en condiciones dignas y de forma sostenible? ¿Qué factores generan que no sea efectivo? ¿Ante qué problemas se encuentra el sistema actual? ¿Qué podemos hacer para cambiarlo?

Estas preguntas sintetizan las inquietudes que nos llevaron a publicar, en noviembre de 2024, el informe Cap a la professionalització artística: tensions i reptes dels programes de suport a la creació de Catalunya, y que a su vez fue motor de las Jornadas EXIT 2024 de la Nau Ivanow. Este encuentro supone, en su realización periódica, un espacio de dinamización y reflexión conjunta a partir de los debates candentes en el sector de las artes escénicas en Catalunya y en su diálogo con otros contextos teatrales. Es, también, un espacio que busca constituirse como una herramienta eficaz y comprometida de trabajo, donde se impliquen las diferentes voces del sector y donde se alcancen conclusiones que impacten y generen cambios positivos para las artes escénicas. 

Relatoría gráfica de Verónica Navas

En nuestra investigación, cartografiamos el sistema de apoyo a la creación de Catalunya y analizamos, junto a sus logros e impronta, sus tensiones, retos y problemáticas. A través de una treintena de entrevistas a agentes culturales, administraciones públicas y artistas, pudimos constatar que estábamos tratando una cuestión central y que se percibía, de forma generalizada, la crisis del sistema actual y una necesidad de cambio. No obstante, la dificultad reside en hallar los motivos y las respuestas a esa crisis: cuáles son sus problemas y sus logros, a qué ámbito corresponden sus carencias, cómo afectan a los diferentes colectivos implicados y cuáles son las herramientas y su aplicación a corto, medio y largo plazo. Ante este contexto, se precisa trabajar desde un debate colectivo, traspasando los cuestionamientos y propuestas particulares hacia medidas conjuntas que generen un verdadero impacto.

Durante las jornadas EXIT se aseveró la percepción general de que el sistema actual de convocatorias de apoyo a la creación presenta una capacidad limitada para incidir en la profesionalización de las artistas. Esta cuestión supone, en definitiva, la pregunta central de estas jornadas, con la que se iniciaron las dinámicas de trabajo. Una pregunta que solo puede generar dificultades de respuesta ante un sector marcado por la precariedad: “¿Qué define a una artista en artes escénicas como profesional?”. 

Tal y como se observó en EXIT, el enfoque para artistas y para agentes resultaba complementario, pero diferente, respondiendo a la propia dificultad de su enunciación. Como señala en la relatoría textual Albert Reverendo, “per a les artistes, la professionalitat s’associa principalment a la llibertat creativa i l’autodefinició, mentre que per als agents està més vinculada a la capacitat de formar part d’un sistema estructural que faci sostenible la creació”. Así, se ofrece una definición que sintetiza los puntos más compartidos en las reflexiones generadas en las ÈXIT: 

“Una artista professional de les arts escèniques:

* treballa de manera remunerada i en un marc legal,
* pot dedicar el temps a la creació,
* té accés a estructures de gestió, producció i exhibició,
* les seves feines estan relacionades amb el sector,
* estableix vincles i col·laboracions en el sector,
* té una formació i/o experiència artística i tècnica”.

Esa definición es una invitación directa a trabajar, a partir de ella, en cambios significativos. Lo cierto es que el desarrollo profesional por parte de las artistas no se encuentra garantizado por el sistema actual de apoyo a la creación; incluso, genera dificultades poder definir qué significa ser profesional en el sector escénico. Se trata de un sistema que fomenta el sobretrabajo y la sobreexplotación, a través de un mecanismo de convocatorias públicas desbordante, pero insuficiente en sus aportes para la creación y producción. A su vez, se trata de un sistema agotado por la sobreproducción, puesto que solo concibe las ayudas a partir de proyectos concretos cuyo recorrido resulta limitado, sin alcanzar una óptima distribución.

Si bien pareciera que existe un interés por apoyar los procesos de experimentación, la realidad es que también estos espacios se ven acelerados ante la producción. Las artistas se ven abrumadas y cansadas, frustradas ante las convocatorias, pero también las agentes. El aporte económico es tan mínimo a veces para las artistas como en muchos casos supone un gran esfuerzo para las agentes. Si no es asumible el número ingente de convocatorias a la que una artista debe presentarse (buscando entre todas sumar el mínimo tiempo de ensayo y remuneración propicia para su proyecto), tampoco lo resulta el número ingente de solicitudes diversas que llega a cada agente en sus convocatorias, especialmente aquellas de mayor impacto. 

La amplia respuesta de asistentes a los dos días de las jornadas EXIT, con más de cien personas inscritas, evidenciaba esta percepción generalizada de un contexto en crisis al que se necesita dar respuesta colectivamente. En la relatoría gráfica del encuentro, desarrollada por Verónica Navas, se percibe esta amplitud de voces partícipes que quieren trabajar en conjunto. De ahí que la gráfica muestre trazos inacabados, retazos de momentos, ideas que fueron brotando y que deben seguir empujándose y concretándose, pero que han iniciado su recorrido. A su vez, la letra real de las participantes en las mesas de trabajo nos permite encontrar ideas clave que resuenan como retos del sistema de apoyo a la creación actual: “valorar” y “evaluar” desde la “corresponsabilidad”; “disminución de exigencias”, “cubrir necesidades vs. acompañar”; “vinculación artista + entidad + estado”;  “investigació i recerca”; “distribución”; “mediació amb sentit per l’artista i per la comunitat”;  “falta de política cultural”, “professionalització”…

Los collage, así como las fotografías realizadas por Tristán Pérez Martín, permiten visualizar la variedad de acciones del encuentro: diversas dinámicas y estrategias de trabajo que condujeron de la reflexión detallada -individual y en grupo- a la charla distendida como mecanismo para dejar brotar ideas innovadoras, rupturistas con las estructuras existentes. A su vez, se buscó constituir un espacio horizontal donde administraciones, agentes culturales y artistas compartieran mismas oportunidades para el debate.

¿Qué queda, entonces, después de las EXIT? Muchas preguntas, es cierto, pero también conclusiones determinantes, necesidades tangibles, primeras propuestas de cambio y reclamos insoslayables:

1_Generar programas de acompañamiento de mayor duración;

2_Reevaluar las necesidades de las artistas en los programas para acompañar su profesionalización;

3_Impulsar redes y programas de residencias entre agentes implicados de diferentes tipologías, reduciendo así la carga de convocatorias;

4_Unificar criterios y propiciar un sistema de convocatorias conjunta;

5_Plantear medidas ante los retos interseccionales que pase por la evaluación previa de las convocatorias o la participación activa de voces de comunidades infrarrepresentadas en los grupos de selección;

6_Evaluar el marco legal en el que las artistas participan en los programas de apoyo a la creación, con acciones como la contratación directa o la flexibilidad ante sus formas y necesidades, velando por una renovación del Estatuto del Artista para la mejora de los derechos laborales…

Son estas algunas de las primeras ideas que van tomando determinación conjunta y que comparten un objetivo: promover un nuevo paradigma que asegure la sostenibilidad del sector y se enfrente a la precariedad. Las acciones de cambio solo resultarán parches puntuales si no se establecen en conjunto, como sector, analizando su sentido y funcionalidad. 

Así, el gran reto que queda por delante resulta evidente: ¿Somos capaces de comenzar a trabajar, como sector, con todas las partes implicadas, para evaluar, construir, hacer dialogar las necesidades y propiciar otro sistema? Porque lo cierto es que no podemos continuar manteniendo un sistema que apoya tanto como precariza a la creación; se precisa, de forma inminente, pensar estrategias de cambio donde el foco se sitúe en la profesionalización artística. 

* El próximo miércoles 18 de junio de 2025, a las 12:30h, presentamos las conclusiones de las Jornadas Èxit 2024 en la Nau Ivanow, de la mano de La Plataforma Escénica. Podéis encontrar toda la información sobre como participar aquí

Sobre las autoras

Erik Forsberg (creador escénico y productor) y Alba Saura-Clares (dramaturga, productora e investigadora teatral), forman parte de La Plataforma Escénica, un colectivo de gestión cultural especializado en acompañamiento artístico, activación de públicos, mediación territorial e investigación en artes escénicas. Entre sus proyectos, han desarrollado el informe “Hacia la profesionalización artística: informe sobre las tensiones y retos de los programas de apoyo a la creación en artes escénicas en Cataluña” y organizan anualmente, desde 2023, el festival participado por gente joven “Xalar a l’Alt Maestrat”.