Desde la Nau Ivanow, llevamos años impulsando proyectos con artistas internacionales que pasan por nuestro centro para conectar las artes y la cultura con los centros educativos y las familias del barrio. Hoy os presentamos el último proyecto que llevamos a cabo el año pasado, del que nació un libro extraordinario que se puede consultar en formato digital en nuestra web: Los platos voladores.
Durante el 2025, en la Nau Ivanow organizamos diversos encuentros gastronómicos con las familias y el alumnado de la Escuela l’Estel de la Sagrera. A través de la cocina, generamos un espacio de encuentro y de vínculo en el que conocimos historias de vida muy diferentes que nos permitieron descubrir y disfrutar de la gran diversidad que existe en la escuela.
Fruto de estos encuentros, nace el libro de recetas Los platos voladores, esperamos que le guste tanto como a nosotros y que disfrute de sus recetas de todas partes. En este artículo, hemos querido dar la palabra a Nacho Tamagno, actor, dramaturgo y gestor cultural del centro cultural La Parisina de Córdoba (Argentina) que ha coordinado los encuentros entre el alumnado y sus familias en la Nau Ivanow.
«Nuestra lengua, el idioma que nos identifica, aquello que sentimos como lo más íntimo y constitutivo de nuestra identidad, es el resultado de un sinfín de desplazamientos y migraciones: un sistema abierto y en constante movimiento, compuesto de diferencias articuladas entre sí.
Decimos merci para dar las gracias, expresión que viene directamente del francés. Si us plau es una expresión medieval que proviene del latín vulgar. Barri, alcova y sucre son de origen árabe. Teatre deriva del griego théatron (θέατρον), palabra que significa “lugar para ver”. Dramaturgia es una palabra griega que significa “el trabajo de hacer acciones”. Una dramaturgia opera en forma de texto. Text viene de textus, palabra latina que significa “trama” o “tejido”. Migrar viene del latín migrāre: literalmente “trasladarse, mudarse, cambiar de lugar”.
Desde hace algunos años, junto con la Nau Ivanow, venimos trabajando en una serie de proyectos que, desde diferentes estrategias de dramaturgia expandida, buscan tejer y poner a tejer juntas a personas migrantes y no migrantes del barrio dentro de un mismo proceso creativo. Los platos voladores es uno de estos proyectos.
El proyecto fue desarrollado junto a las familias de la AFA de l’Escola l’Estel, en respuesta a una problemática muy específica: las familias migrantes no hablaban catalán, las familias catalanas no hablaban el idioma de las otras familias, y eso generaba una grieta entre las familias de la escuela. ¿Cómo solucionar esta barrera idiomática a la vez que cultural?


Para trabajar esta situación, creamos junto a la Nau Ivanow, un espacio un espacio común centrado en una premisa sencilla: entendernos a todas como migrantes y ponernos a cocinar todas juntas, para así enhebrarnos (enredarnos) a todas en torno a una misma acción: la de cocinar.
En cada encuentro, dos familias de la escuela compartían una receta de su país, alrededor de la cual nos poníamos a trabajar y cotillear. Cocinando y hablando, descubríamos la historia de vida oculta detrás de esa receta, de esa persona, y todo el paisaje que esa persona significa en sí misma.
Por más de dos años, cocinamos todas juntas en la terraza de la Nau. En este tiempo, hemos preparado, saboreado y escuchado comidas e historias de vida de Paraguay, Rusia, Ucrania, Grecia, Marruecos, Italia, Venezuela, Honduras, Cataluña, Madrid, Chile, Argentina y muchos otros lugares. Hemos viajado por cada uno de estos rincones, conociendo la historia de vida de cada mamá. Y a través de este viaje, hemos logrado conocernos en profundidad, más allá de nuestras barreras idiomáticas, tejiendo nuevos lazos afectivos entre nosotras y una alianza significativa con el espacio de la Nau.


Recientemente, recogimos todo este proceso en un libro, que recopila las recetas y las historias de vida de todas las mamás participantes, escritas de manera colaborativa junto a cada una de ellas. Cada historia va acompañada de las ilustraciones y las fotografías realizadas por las infancias, que nos retrataron a nosotras y a ellas mismas a lo largo de todo el proceso.
Se trata de una edición plurilingüe, con textos en catalán y en el idioma original de cada familia. Un dispositivo de encuentro y convivencia intercultural, a la vez que una herramienta útil para introducirnos en el idioma de cada familia. De esta forma, repasar cada receta es recordarnos a nosotras mismas, a la vez que enseñarnos, todas juntas, una nueva nueva lengua de una forma sensible, sabrosa y entretenida.
Nuestra lengua es un territorio en disputa: pero también un territorio común, en el que se refugian y mixturan palabras migrantes que se mueven y nos hacen.

Gracias, te amo, hola y hasta pronto son migrantes. Nuestras células migran. Nosotras mismas migramos todo el tiempo. Lo que más amamos es el resultado de un desplazamiento, de una migración, de un movimiento.
Como nuestra lengua, a través de este proyecto hemos construido un nuevo espacio común que nos reúne en un mismo tejido, dentro de una misma trama. Un espacio donde el teatro se abre al espacio público y se convierte en un lugar para ver(nos). Y escribirnos: como barrio, como colectivo y como personas.»
Artículo publicado en la revista Tota la Sagrera en julio de 2026