Nau Ivanow. Espai de residències d’arts escèniques

¿Cómo podemos hacer nuestras producciones artísticas más sostenibles?

En la producción de su primer espectáculo con la compañía –Swimming Pool, cía. laMare- Mireia Giràldez tenía claro que quería crearlo bajo una mirada sostenible. Para empezar, buscó otras guías y recursos, pero en el 2021 había pocas y eran todas en inglés. Viendo que había muy poca documentación y recursos sobre cómo realizar un espectáculo sostenible en nuestro país, decidió hacer una guía en catalán con recursos locales. Mientras se llevaba a cabo el proceso de creación y exhibición del espectáculo, puso a prueba las guías anglófonas y vio qué medidas funcionaban y cuáles debían adaptarse a nuestro sistema cultural, vio las dificultades y las posibles soluciones.

El resultado de este trabajo es la guía de sostenibilidad para producciones artísticas, enfocada para las compañías de teatro. Si bien es cierto que actualmente ya existen muchos más recursos –como el Plan_C del ICEC-, ésta es una guía sencilla que ilustra las primeras acciones por las que empezar a tener en cuenta la sostenibilidad.

Por suerte, muchos de los artistas que intentamos aplicar la sostenibilidad a nuestra profesión nos hemos pasado años antes haciéndolo en casa. Una vez ya has descubierto algunas tiendas a granel e intentas comprar productos de proximidad, llevas la bolsa de tela siempre a mano y la cantimplora de agua en la tote bag, el siguiente paso suele ser empezar a pensar cómo puedes aplicar todo esto en tu lugar de trabajo. De repente, la sostenibilidad se ha transformado en una forma de entender tu día a día.

Ya has tomado la decisión, ¡tu próximo espectáculo será sostenible! Con la compañía hace tiempo que dais vueltas a aquel texto que os gustaría hacer. Sale la convocatoria que os interesa y se lo dices a los compañeros, ésta es vuestra oportunidad. Para presentar el proyecto necesitáis fotos del espectáculo, así que venga, preparad una sesión de fotos con un vestuario aproximado y la estética que os gustaría plasmar. Os presentáis y ¡bingo!, habéis conseguido la residencia.

Qué suerte, tiene presupuesto para pagar dos meses de creación y ensayo, una semana de residencia técnica, y estrenarlo en la misma sala. ¿Por dónde podéis empezar a ser sostenibles? Tienes algunas ideas que te gustaría comunicar a la compañía, pero primero debéis terminar de formar todo el equipo. En este proyecto necesitaréis una diseñadora de luces potente, ya que queréis jugar con la estética lumínica. También tenéis muchas ganas de trabajar con esa escenógrafa que tanto os gusta, va, ¡quizás os dice que sí! Y finalmente… este espectáculo será coral, así que necesitáis al menos dos intérpretes más. Toca organizar una pequeña audición antes de entrar en residencia.

Ahora sí, con el equipo cerrado ya podéis empezar con los ensayos donde pensaréis cómo hacer el espectáculo sostenible. Los primeros días os adentráis en la creación, y es que dos meses de ensayo tampoco es tanto. Mientras tanto, el encargado de la distribución del espectáculo empieza a pensar en el estreno: ¿a quién se debe invitar para que os programen la próxima temporada? Lo importante ahora es buscar funciones para poder girar mucho y rentabilizar el proyecto. De hecho, si no sacáis rédito, el espectáculo no será sostenible económicamente, piensas. Y de repente, sin saber cómo, el espectáculo ya está montado y estrenado, y no habéis podido incorporar ninguna medida de sostenibilidad.

Ésta es una de las principales dificultades que tenemos como compañías de teatro. Hay tan pocas oportunidades de sacar adelante los proyectos que cuando sale una, hay poco tiempo para parar y pensar exactamente cómo cada pequeña acción puede tener en cuenta el medio ambiente. Si se necesitan las fotos para dentro de dos semanas, en lo último que pensamos es en ponernos a buscar ropa de segunda mano que encaje con la propuesta. Por mala suerte, la sostenibilidad requiere tiempo y planificación.

Otra dificultad que tenemos desde las artes escénicas es que la creación de un espectáculo se realiza gracias a muchos organismos: la compañía, los artistas, las fábricas de creación, las salas de exhibición, los centros cívicos y las instituciones, entre otros. Hay tantos organismos implicados que resulta difícil la trazabilidad de todo aquello que lo hace o no sostenible.

La electricidad depende de las salas de creación y exhibición, cuando son privadas y, cuando son públicas, de la administración. La inversión económica, en la mayoría de los casos, no es segura hasta después de exhibir el montaje. Y en caso de recibir una subvención, no llega parcialmente hasta el siguiente año. De modo que no puedes garantizar poder gastarte tanto dinero en tiendas locales, a menudo más caras. El vestuario, la iluminación y la escenografía dependen de los miembros del equipo que, en muchos casos, varían de proyecto en proyecto. De modo que requiere un tiempo -a menudo inexistente- asegurarse de que trabajan bajo esa mirada sostenible.

Esta guía, pues, intenta aportar algo de luz al asunto. Hay muchas cosas que, como compañía de artes escénicas, podemos hacer para ser sostenibles. Para poder llevarlas a cabo, es necesario principalmente romper mitos y perder el miedo a preguntar.

Uno de los mitos más arraigado es que ser sostenible es más caro. Pero esto no es cierto. Incluso las acciones que a priori pensamos que podrian encarecer la producción, bajo la mirada sostenible, pueden abaratarla. Imaginemos que quieres evitar comprar a multinacionales. Parece que ahora tendrás que adquirir esa piscina hinchable que querías probar en el ensayo, pero como has visto que en la tienda local cuesta tres veces más que comprada en Amazon, decides no hacerlo. Total, es sólo para probarlo en el ensayo –te dices. Así que se lo pides a los amigos y ¡eureka! Tu mejor amiga dice que tiene una de cuando era pequeña abandonada en la buhardilla, y que de hecho ya le va bien deshacerse de ella. Durante las primeras semanas de ensayo la pruebas y ves que finalmente la piscina hinchable no era tan buena idea. No la utilizas y la devuelves a tu amiga o -con su permiso- la vendes de segunda mano. ¿Parece un ejemplo poco creíble? Pues es real. Con el simple propósito de comprar en tiendas locales en vez de multinacionales has evitado gastar en una piscina hinchable que no hubieras utilizado. Y cuando rompes ese mito empiezas a ser creativo y encuentras soluciones que reducen el presupuesto.

El otro cambio que debe haber es perder el miedo a preguntar. Es necesario que cada organismo -compañía, espacio de residencia, teatro e instituciones- vea qué depende de él. Y, en caso de que no dependa, debe comunicarse a quien corresponda. Todo aquello que esté en manos terceras persona debemos hacerlo saber, comunicarles qué necesidades tenemos y trabajar conjuntamente para solucionarlo.

Inicialmente, nos puede costar pedirle al espacio de exhibición con qué compañía tienen la energía contratada. Pero si rompemos el hielo y se lo preguntamos, no sólo sabremos si nuestro espectáculo ha utilizado energía de fuentes renovables o no, sino que, además, quizás hagámos que el espacio se plantee contratar energías renovables. Otro ejemplo, podría ser preguntar al espacio de residencia si tenen un sistema de agua potable sin embotellar. En caso afirmativo, podremos informar al equipo que lleve su cantimplora o vaso, y en caso negativo podremos buscar una solución que podrán implementar a partir de entonces.

Aunque es una tarea lenta y que depende de mucha gente, aplicar la sostenibilidad en las artes escénicas se parece mucho a hacerlo en casa. Una vez rotos los mitos y los miedos –¡quién no recuerda la primera vez que llevó un taper al mercado!-, ves que todo es más fácil de lo que parece. Así pues, lo que propone esta guía son puntos de partida, pequeñas acciones que hacen que empecemos a mover el engranaje de la sostenibilidad en nuestro sector.

Mireia Giràldez participando de la mesa redonda sobre experiencias en torno a la sostenibilidad ambiental en el ámbito de las artes escénicas en la Mostra de Igualada de 2023.

Biografía Mireia Giràldez Torras

Graduada en interpretación en el Colegio de Teatro de Barcelona en el Estudio Laura Jou, es creadora de las compañías laMare y La Vertebral donde participa como actriz y productora. Ha participado en las producciones Swimming Pool (Tantarantana), Hay que ver cómo resisten los arboles (Festival Mutis), Lo que no se dice (Nau Ivanow), y en lecturas dramatizadas Una vida Americana y 7 de una vez dirigidas por Marilia Samper (Sala Beckett). En el ámbito de la sostenibilidad se ha formado de forma autodidáctica, y ha salido como invitada en el tercer capítulo del podcast Pla_C* Cultura por el Clima del ICEC, y ha hecho de ponente en la charla de la Muestra de Igualada “Experiencias sobre sostenibilidad ambiental en las artes escénicas”.