El lunes 12 de mayo nos encontramos a la Nau, en el marco del Espai Esbossos, para reflexionar colectivamente sobre la sostenibilidad en las producciones artísticas. Se trata de un debate complejo, con muchas caras, pero que consideramos imprescindible para pensar y proyectar nuevas fórmulas desde el sector cultural y artístico.
La sesión se inició con la presentación de la “Guía de sostenibilidad para producciones artísticas”, de la mano de su creadora, Mireia Giráldez, que nos sirvió de punto de partida para abrir un diálogo rico sobre varios temas: el equilibrio entre sostenibilidad y eco-sostenibilidad, la responsabilidad compartida en este ámbito, y los límites (y las tensiones) entre la libertad creativa y el compromiso ecosocial. También cuestionamos si la precariedad puede ser una excusa para no avanzar hacia prácticas más sostenibles y como encontrar un equilibrio entre la movilidad artística y la conciencia medioambiental.
Una de las primeras reflexiones, planteada por Mireia, fue la mirada limitada que a menudo tenemos sobre la sostenibilidad. A veces, nos falta creatividad para abordar estos retos de manera innovadora, y esto nos condiciona a repetir patrones poco transformadores.
También pusimos sobre la mesa el hecho que, cuando hablamos de sostenibilidad, nos estamos refiriendo a un concepto amplio y transversal que nos interpela a muchos niveles. Todas, desde nuestra parcela, podemos hacer pequeños pasos, pero hay que reconocer que no podemos asumirlo todo individualmente. La clave es tomar conciencia de la gran variedad de opciones y escenarios desde los cuales se puede trabajar la sostenibilidad.
La conversación giró también en torno a la sostenibilidad de los equipos humanos y la importancia de los cuidados. A menudo, para preservar el bienestar de las personas, tenemos que dejar en segundo término cuestiones que, por principios, consideramos esenciales, como la sostenibilidad ambiental. Reconocer estas contradicciones forma parte del camino, pero es importante no dejarse arrastrar por la inercia.
Otros temas tratados fueron la productividad dentro del ámbito artístico y como la precariedad puede empujar hacia una evidente lógica mercantilitzadora y capitalista de la cultura. Esto afecta directamente la sostenibilidad, puesto que dificulta la posibilidad de reutilizar o “amortizar” los recursos empleados en las producciones.
Se abrió también el debate sobre si las artistas pueden tener un papel activo en la sensibilización social. ¿Pueden las propuestas creativas ayudar a conectar el público con la problemática de la sostenibilidad y fomentar una corresponsabilización colectiva?
Políticas culturales y sostenibilidad
En este sentido, se planteó la necesidad de implicar las personas creadoras en las decisiones políticas que afectan el sector cultural. Dar voz y voto al “cerebro artístico” en los espacios de decisión puede aportar una mirada transversal e innovadora, clave para afrontar la crisis climática y reducir la huella ecológica desde una perspectiva cultural.
Se subrayó la importancia de generar red y compartir conocimiento, así como de crear espacios colectivos de reflexión que contribuyan a hacer crecer una cultura más sostenible. Las instituciones tienen un papel fundamental a la hora de impulsar estos espacios y facilitar recursos compartidos. Mesas de trabajo como la del ICEC (Pla C*) ya incorporan artistas en su funcionamiento y en la manera como proyectan la sostenibilidad en el mundo cultural.
Actualmente, las instituciones piden a las compañías artísticas que cumplan con indicadores y criterios de eco-sostenibilidad. ¿Pero, como se hace un seguimiento real de estos criterios? ¿Quién decide qué es —o no es— bastante sostenible?
Desde la mesa de debate, se hizo un llamamiento a las grandes instituciones, que son las que disponen de más recursos, para que participen activamente en estos debates, asuman responsabilidades y compartan tanto las acciones que ya están llevando a cabo como los recursos de que disponen. A la vez, se pide a los teatros y equipamientos culturales que se responsabilicen de lo que pasa dentro de sus paredes, que aligeren la presión sobre las artistas y tomen medidas concretas en materia de sostenibilidad.
Esta fue un primer encuentro para compartir inquietudes, demandas, esperanzas y buenas ideas en relación con la sostenibilidad en las producciones artísticas. Es evidente que continuaremos hablando y que todavía queda mucho camino para recorrer, pero consideremos urgente y necesario que el sector continúe repensando como trabaja este tema, de una manera creativa y comunitaria, para garantizar que podamos continuar ejerciendo nuestro trabajo con respeto por el planeta y el medio ambiente.
