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Nau Ivanow. Espai de residències d’arts escèniques

La compañía residente Fundación Mis Bragas realiza una residencia internacional en el Glej de Ljbljana

La compañía Fundación Mis Bragas, entró a formar parte como compañía residente en la Nau en 2019 a través de la Beca DespertaLab. En abril de 2021 realizaron la residencia de creación de la Beca, trabajando en su proyecto Bitch.
Este mes de septiembre han realizado una residencia en Eslovenia, donde han estado durante quince días en el Glej de Ljubljana para trabajar con jóvenes en talleres de creación. Hemos querido hablar con ellas para conocer cómo ha sido su experiencia.

¿Cómo ha sido esta primera residencia que os ha ofrecido la Nau Ivanow?

La residencia empieza un viernes en una sala preciosa, poco convencional para lo que nos esperamos de un espacio escénico. Y acaba revelándose un lugar divertido y lleno de recursos. Hay que saber mirar y escuchar los lugares para que se manifiesten con su potencial.

El espacio que nos acoge trabaja con un grupo de chicas y chicos jóvenes que ya llevan años participando en talleres organizados por Glej (que en esloveno significa “mirada”). El espacio les ha visto crecer. Cuando llegamos nosotras el grupo, por casualidades y disponibilidad de calendario, está integralmente compuesto por mujeres entre 18 y 22 años. La coordinadora del proyecto decide quedarse con nosotras y participar del proceso. Proceso en el cual pretendemos aprender a crear junto a un grupo de adolescentes, tratando de responder a preguntas como ¿¿cómo podemos crear un lenguaje común? ¿cuánto tiene que estar ya planeado? ¿cómo podemos dejar espacio para que, pese a llevar una estructura, puedan emerger las necesidades, propuestas, personalidad y creatividad del grupo?  ¿cómo podemos acompañar en este proceso? ¿cuántas horas, días, semanas necesitamos para hacer una composición escénica con el material que aparece en las sesiones? ¿cuánto de nosotras tiene que estar allí dentro?

La residencia ha sido una experiencia muy valiosa para contestar a todas estas preguntas y hacernos otras nuevas. Nos ha permitido conocer a la criatura que tenemos entre manos, más allá de pensarla e imaginarla. Tenemos ganas de llevar a cabo este proyecto en otros lugares y con otros colectivos, para seguir enriqueciéndonos y ofreciendo un espacio para la expresión artística de la vulnerabilidad y de los deseos.

El último día al terminar salimos a tomar algo bajo los helicópteros de lo que parece ser el principio de una guerra civil. Hace meses que en Ljubljana se manifiestan cada viernes delante de la sede del gobierno por temas relacionados con la pandemia y las normativas. Hoy es miércoles. No sabemos qué pasa. intentamos recoger entre nosotras las sensaciones de la presentación que acabamos de hacer bajo el ruido ensordecedor de la protesta.

Anja, la coordinadora del grupo, y Bárbara (colaboradora de Glej) dicen que la presentación ha sido como una fiesta. A la que han sido invitadas. Que hemos conseguido transmitir la sensación de participar en una reunión intima, espontánea, leve, donde las intérpretes habitan el espacio en máxima complicidad entre ellas, sin miedo, sin presión. Justo antes de empezar con la última sesión les decimos que estos días de trabajo están grabados en nuestro cuerpo. La experiencia habita nuestro cuerpo y este es un día más de trabajo y de descubrimiento. La única diferencia es que en un momento dado entrarán nuestros invitados, se quedarán una hora con nosotras y luego se irán. Nosotras continuaremos una hora más, cerrando la sesión y el viaje. Al espectador le llamamos “testigo”, cogiendo prestada la terminología de ciertas prácticas Grotowskyanas. Así pretendemos decir que nuestro trabajo ha empezado antes de la llegada del testigo y va a seguir después de su visita, que va a presenciar un trozo de este recorrido, que no se hace para él, sino que se le invita a ser parte de un fragmento de este. Que el recorrido no está terminado y que esta fracción que compartiremos juntes es una experiencia de la que se hace cargo, que recoge, observa… y con la que interactúa.

Anja nos agradece por haberle recordado cómo quiere hacer las cosas. Dice que en los procesos creativos a menudo nos perdemos y confundimos. Y sin darnos cuenta estamos dentro a dinámicas de explotación, presión, exigencia, competitividad… Yo le agradezco la manera en la que ha estado participando en el proceso con el grupo. Con una mirada amorosa y disponible, la mirada asombrada de una niña que observa el mundo como si fuera todo nuevo para ella. Nos miramos con respeto y admiración mutua, mientras fuera está cayendo la de dios. Tras los helicópteros ha empezado el diluvio universal, y nos hemos refugiado en el interior del bar mientras las calles se inundan de lluvia torrencial.

Anja y Barbara (que conocen a las chicas desde hace años) dicen que este laboratorio es un antes y un después, que las han visto crecer en su potencial expresivo. Que el material que han presentado es maduro y valioso. Yo añado que su forma de estar en escena lo es. Que nos han entregado un espacio de intimidad y de ironía. Y si esto se ha podido dar será que Fundación Mis Bragas ha sido también ese espacio de intimidad y de ironía.

¿Qué es lo que más os ha sorprendido de la residencia en este centro?

Lo que más me sorprende es encontrar las mismas necesidades a km de distancia. Reconocernos en la misma urgencia de cambiar la manera de hacer las cosas. Descubrir que la profesionalidad puede ir de la mano del cuidado. Me sorprende y a la vez me reafirmo en observar como esquivamos las dinámicas de la productividad a toda costa y encontramos la máxima eficacia y los máximos resultados cuando trabajamos a pesar de ellos y no para ellos, que no los buscamos, sino que nos los encontramos. O ellos nos encuentran a nosotras, en el trabajo, a través de un movimiento de abrazar en vez de penetrar.

Creamos el espacio y las circunstancias donde la magia se pueda dar. Y la magia se da por sí misma. Estas futuras actrices, estas jóvenes mujeres, que crean su propio material y habitan este espacio escénico, son pura presencia y puro potencial. En el proceso hemos conseguido generar una dinámica de confianza y de libertad expresiva. A partir de un trabajo sobre el deseo escénico y sobre el capricho. Queremos reapropiarnos de esta palabra para transformarla en su connotación (la niña o el niño caprichoso y mal criado)… para devolverle toda la dignidad y el potencial al capricho como al deseo sin explicaciones. Un deseo porque sí. Intuitivo, necesario, urgente. Desde allí la creación. Por ello se sostiene por sí solo, porque no necesita nada más que las ganas del intérprete para subsistir.

El foco del taller era la vulnerabilidad, y sí que ha atravesado nuestra experiencia en Eslovenia con este grupo precioso, y a la vez es una palabra que ha ocupado más espacio por su ausencia que por su presencia. Ha estado más presente como sensación y como actitud que como palabra en sí.

Esto también me ha sorprendido. Como ciertas cosas se dan “por intención”, por “intencionarlas”. Estas se revelan y desvelan donde encuentran un espacio amable que las acoja. Tal y como las ideas nos atraviesan la mente constantemente, sin buscarlas. De hecho, más las busco y más mi mente se niega a colaborar. Pero allí donde genero las circunstancias adecuadas para que aparezcan…es un no parar. Pues descubrimos un movimiento más fructífero en crear el terreno, abrazarlo y, cuando la lluvia de creatividad empieza, estar con los sentidos atentos para recoger el material.

De esta experiencia vivida, qué podéis integrar en vuestro trabajo como a compañía?

Primero de todo integramos una colaboración que pinta tener larga vida. Cuando estábamos preparándonos para partir, Núria Planes (compañera de prácticas escénicas) nos comenta que lleva una temporada pensando en el teatro comunitario y en la práctica de creación con personas no profesionales de las artes escénicas. Le decimos entusiasmadas que la Nau Ivanow nos ha puesto en contacto con un espacio en Eslovenia donde Fundación Mis Bragas podrá trabajar dos semanas con un grupo de jóvenes no profesionales y experimentar un formato de taller que hemos estado diseñando este año. Así pues, vamos a ver cómo el grupo responde. Vamos a pasar de la teoría a la práctica.

Fundación Mis Bragas abre un grupo de whatsapp llamado Nuestras Bragas con Núria y aquí empieza nuestra colaboración artística. Y a partir de aquí un recorrido paralelo y trenzado/interconectado/entrelazado con la comunidad, el territorio, los colectivos, los grupos.

Nada que nos pudiéramos imaginar cuando en el otoño del 2019 teníamos esa conversación dentro del espacio de la Nau Ivanow, en el medio del proceso de selección de las compañías residentes…

Ahora se despliega delante nuestro un universo insospechable donde nutrirnos como compañía y –además- desarrollarnos en nuestras inquietudes pedagógicas y terapéuticas. Yo y Andrea nos hemos formado en Terapia Gestalt y en ella encontramos cada día herramientas muy valiosas para relacionarnos con los grupos y con las personas a parte de entre nosotras y con nosotras mismas. Así que esta oportunidad nos abre un horizonte bien potente de experimentación, desarrollo y posibilidades de profesionalización dentro de nuestra más específica identidad y personalidad. La Nau está siendo lugar de maduración artística y personal, con un apoyo y un cuidado conmovedor.

¿Creeis que es importante contar con estos espacios de investigación internacionales?

Las realidades de cada territorio son suficientemente específicas para entender que hay cosas que por alguna razón funcionan en él y otras que no. Somos conscientes de las características de nuestro territorio y seguramente hay un amplio margen de variables que influyen en el desarrollo de los proyectos. Aun así, es importantísimo para una compañía de creación salir del entorno conocido, a ratos endogámico, y autoreferencial en el que intentamos crecer. Así pues descubrir las similitudes y las diferencias entre un contexto y otro es un ejercicio muy estimulante. Y detectar otra clase de similitudes, tal vez más ligadas al género o a las dinámicas de producción dentro del sistema económico que nos atraviesa… estas son dinámicas que trascienden la geografía -de momento- y nos hacen reconocernos en determinadas urgencias, que nos apelan. Nos reconocemos dentro de ese colectivo constituido por mujeres creadoras que pretenden apropiarse del espacio de creación y generar en él nuevas formas de trabajo. Espero que mis compañeras de recorrido (ellas saben) se sientan representadas por estas palabras que intentan encontrar una fisura por donde colarse en una entrevista que pide otras cosas, pero si no hago constantemente el ejercicio de meterme donde no me llaman, no me llamarán nunca.