Nau Ivanow. Espai de residències d’arts escèniques

Encuentro de los espacios de residencia del proyecto Moving Identities en Hellerau

La semana pasada, desde la Nau Ivanow, formamos parte del encuentro de los espacios de residencia que formamos parte del proyecto Moving Identities, financiado por Europa Creativa. El encuentro fue en Hellerau, el majestuoso espacio de residencias alemán en Dresde.

Este encuentro se enmarca en el ecuador del proyecto europeo trienal y tenía el objetivo de revisar el pasado y futuro del proyecto y cómo éste influye y atraviesa las instituciones que lo lideran y las artistas que participan.

También supuso una oportunidad para profundizar en temas como la gestión de los proyectos, la sostenibilidad y el código de conducta que deseamos para garantizar al respecto a todas las personas implicadas.

Para ello, el primer día llevamos a cabo The FIELD workshop basado en un juego de cartas diseñado y acompañado por Pauline Payen, artista francesa residente en Hellerau que nos guió hacia una reflexión interna sobre cómo trabajamos y qué prioridades tenemos en los centros culturales y con nuestra relación con las artistas.

Por la tarde, reflexionamos sobre la sostenibilidad ecológica, económica y personal de los proyectos culturales de la mano de la entidad asesora de Moving Identities “Sustainable Culture Now”. Hablamos de la importancia de trabajar aspectos sostenibles desde el arte, y cómo la perspectiva artística es clave para hacer frente a temas tan primordiales como la ecosostenibilidad, especialmente en las esferas públicas y en las políticas.

También nos sirvió para recoger recursos, como Theatre Green Book, las diversas prácticas y estudios de Julie’s Bicycle centradas en la justicia climática; y reflexionar sobre las prácticas ecológicas decoloniales. De hecho, algunos referentes como éstos han servido también a Mireia Giràldez, de la compañía La Mare, a crear la Guía de Sostenibilidad para Producciones Artísticas, que en breve os compartiremos en primicia en la Nau Ivanow.

El segundo día hicimos un taller para repensar un posible “código de conducta” y estuvo liderado por Nora Amin, artista y bailarina egipcia, que nos propuso profundizar en este concepto, su necesidad e implementación. A través de ejercicios de teatro del oprimido, la sesión se centró en reflexionar sobre el cómo y el porqué de la necesidad de un documento así, sobre qué nomenclaturas son las más adecuadas y cómo se puede trabajar en los diferentes espacios.

Hablamos de generar y mantener espacios seguros, de la importancia de no dar nada por supuesto, de la diversidad cultural y de referentes, de expectativas y frustraciones. De cómo, desde las instituciones culturales, tenemos la responsabilidad de informarnos, educarnos y escuchar otras miradas para no excluir nada de lo que la globalidad del sector necesita.

Algunas de las conclusiones a las que llegamos fueron:

  • La importancia de tomarse el tiempo para entender los contextos y las personas.
  • Hacer menos y pensar más, en todo lo que hacemos.
  • Utilizar un lenguaje sencillo y comprensible por un rango de personas más amplio.
  • Tener un glosario vivo, consensuado y compartido, revisado por diversas voces y perspectivas.
  • Estar abiertas al cambio, aceptar la transformación.
  • No dar nada por supuesto, aceptar que existen realidades muy diversas.
  • Poner en valor la equidad, más allá de la igualdad.

Con todo, hicimos un último ejercicio de proyección, imaginando futuros posibles, ya que como reflexionaba Nora Amin: “la imaginación es el primer paso hacia la realidad. Si ni siquiera podemos imaginarlo, nunca lo haremos posible”.

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