Las residencias de creación, son como deberían ser?


Durante las Jornadas EXIT – Experiencias Internacionales, impulsadas por la Nau Ivanow, una de las sesiones-debate consistió en responder: Las residencias de creación, son como deberían ser? El objetivo era establecer un mapa y unas líneas estratégicas para extraer una definición de residencia.

En esta noticia os presentamos un resumen del debate participativo, celebrado en la Nau Ivanow el día 28 de junio de 2017 sobre las residencias de artistas.

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La sesión se planteó como un espacio de debate y trabajo sobre los modelos de residencias de artistas, buscando construir un mínimo común denominador sobre cómo debería ser una residencia. La jornada sirvió para establecer, como conclusión final, una definición consensuada y participada sobre lo que debe ser una residencia de artistas. El formato de la jornada, planteado como un espacio para la reflexión, no permitió especificar y delimitar cada elemento que conforma esta definición (no era este el objetivo) pero sí estableció un mapa conceptual y unas líneas estratégicas que deberían orientar -y no perderse de vista- a la hora de diseñar modelos e implementar políticas con incidencia en el sector.

Para que el debate fuera más rico, la jornada contó con un perfil de asistentes heterogéneo: desde artistas y responsables de compañías hasta gestores y gestoras culturales y expertos en investigación y cultura.

Definición consensuada
Una residencia debe ser un proceso flexible que se desarrolla en un espacio y un tiempo de trabajo que ofrece las condiciones adecuadas y adaptadas a las necesidades específicas de cada proyecto acogido. Por lo tanto, un espacio flexible que genere confianza y el diálogo para poder cuidar el proceso del creador/a y poder recoger, compartir y patrimonializar el conocimiento que se genera en el interior de las prácticas artísticas. Debe estar dotada de una aportación económica que permita trabajar dignamente al creador/a (recursos económicos, con honorarios para el proceso de investigación) y de un equipo humano que acompañe en todos los ámbitos, sin injerencia en el proceso creativo. Debe poder ofrecer y abrir espacios de conexión y de intercambio que faciliten la continuidad de las trayectorias artísticas y, por lo tanto, debe formar parte de una red comunitaria que incluya el artista, el centro de creación y el entorno. La residencia debe ser accesible a través de diferentes mecanismos de selección, y debe estar basada en los tiempos de la creación (no de la producción).
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